
El pasado Viernes, pensé que tendría lugar el Pleno de la Asamblea más importante del año, el Pleno sobre el Estado de la Ciudad. Y digo pensé, no por que no se haya celebrado, al contrario, se celebró la sesión plenaria pero con un contenido que bastante poco tenía que ver con el Estado de la Ciudad.
En este Pleno se esperaba del Presidente de todos los melillenses y su Gobierno una intervención que fuese fiel imagen de la realidad de nuestra Ciudad, señalando aciertos y errores, asumiendo demandas y retos futuros y arrojando luz sobre el futuro socio-económico de nuestra Ciudad. Pero no. La intervención parecía más una Rueda de Prensa del Presidente Imbroda que la que se esperaba en un Pleno sobre el Estado de la Ciudad.
Imbroda optó por una intervención en la que se dedicó única y exclusivamente a enumerar las acciones de Gobierno y la única referencia al futuro económico de la Ciudad la tuvo para justificar su voto de rechazo al nuevo modelo de Financiación Autonómica del Gobierno de España. Nada dijo de medidas para luchar contra la crisis en nuestra Ciudad, ni crítica alguna a los errores sobre la gestión del Teatro Kursaal, el Campo de Golf, los aparcamientos de Isla Talleres, la falta de infraestructuras básicas en barrios de la Ciudad o la falta de participación y calidad democrática en la Asamblea de Melilla.
El Gobierno de la Ciudad con su Presidente a la cabeza, actuaron como si de un Pleno sobre el Estado de su Gobierno y de su Presidente, enumerando la actividad del Gobierno, diciendo lo bien que lo ha hecho su “faraónico” Gobierno y lo mal que lo hace la oposición. Lo cierto es que este Pleno nos ha permitido seguir profundizando nuestro conocimiento sobre las formas y el fondo del Presidente de Melilla.
Y a grandes rasgos podemos decir que esto es lo que diferencia a Imbroda del resto de Presidentes Autonómicos: su falta de visión objetiva de las cuestiones que afectan e importan a los melillenses y la incapacidad para articular un discurso conciliador por encima de las diferencias ideológicas. No es capaz de dejar en ningún momento el papel electoralista o partidista, ni tan siquiera el día en el que tocaba analizar la situación económica, política, social y cultural de nuestra Ciudad desde un punto de vista global.
No es lógico que un Presidente del Gobierno de Melilla no se haya reunido en ninguna ocasión con los líderes de los partidos de la oposición. No es racional que el Presidente de todos los melillenses sea incapaz de consensuar con la oposición una propuesta sobre Financiación Autonómica, la reforma estatutaria o el transporte aéreo. Todas ellas, cuestiones que en otras Comunidades o Ciudades como Ceuta se debaten y consensuan entre todos los grupos políticos y todas las fuerzas vivas de su territorio.
La oposición, como le corresponde, fue crítica. Los socialistas, de boca de nuestro Secretario General, hicimos una intervención moderada pidiendo al Presidente que abandone la autocomplacencia y rectifique los errores de los miembros de su Gobierno. Nuestra obligación fue la de exigir que las demandas de los melillenses sean atenidas y que el interés que mueve al Gobierno de la Ciudad sea el bienestar de todos los melillenses y no el del bienestar de sus miembros.
La siguiente puesta en escena de Imbroda es el Día de Melilla, el día de todos y todas los melillenses. Un día en el que no caben mítines electorales sino discursos conciliadores y de Ciudad. Me temo lo mismo de siempre.










