Tras 3 mes y medio acompañando a mi padre en el Hospital Carlos Haya de Málaga, por fin hoy miércoles 18 de noviembre la Doctora Silvia Negri nos da la noticia que llevamos semanas esperando: alta médica tras comprobar que mi padre se encuentra estable y responde satisfactoriamente al tratamiento del primer ciclo de quimioterapia. Pero tenemos que permanecer en Málaga hasta el día 20 para analítica de sangre y luego marcharnos en el primer vuelo que podamos.
Salimos de Melilla con un diagnóstico desolador: tumor cerebral de nivel 4 (glioma) que requiere intervención quirúrgica urgente. Tras ingreso en Málaga, el diagnostico se complica aún más: según los médicos, aun extrayendo el tumor, a mi padre le dan una probabilidad de supervivencia de aproximadamente un año y posibles complicaciones tras la operación.
La profesionalidad del Jefe de Neurocirugía del Carlos Haya, Dr Miguel Ángel Arraez, sale una vez mas a la luz y nos dice que hay que desechar el diagnóstico inicial. Arráez nos comunica que mi padre ha salido con éxito de la operación y la sorpresa es que durante la intervención han podido comprobar que finalmente no era un tumor cerebral glioblastoma multiforme sino un posible Linforma Cerebral del Sistema Nervioso Centra (SNC), que a pesar de ser malo, la gravedad dista mucho del primer diagnóstico.
Mi padre requiere tratamiento en la Unidad de Hematológica bajo la dirección de la Doctora Silvia Negri, quien inicia de inmediato el tratamiento de quimioterapia ya que el Linfoma avanza de forma rápida. Afortunadamente mi padre tolera bien el tratamiento y sólo muestra estados de fiebre temporal.
Hoy, después de 54 días ingresado en el Hospital, mi padre recibe el alta y sale por su propio pie con más esperanzas que nunca de luchar contra su enfermedad. Esperanza: la que siempre hemos mantenido mis padres, mis hermanos y yo desde que todo empezó. Ha sido la puerta de salida de nuestra angustia y de días y noches interminables.
Quiero dedicar la mayor parte de este post a la gente que nos han dado esperanzas y ánimos durantes los 54 días de hospital, en especial a toda mi familia. Desde aquí quiero agradecer de corazón el trato recibido por todo el personal de Neurocirugía, Neurología y Hematología del Carlos Haya, en especial al Dr Miguel Ángel Arraez y a la Dra Silvia Negri, cuyo trato humano y profesional les hace grandes. Gracias por supuesto a mi gran amiga y compañera Celia Sarompas, tu apoyo diario nos ha hecho sentir su cercanía y cariño permanente. Por cierto, fuiste tú la que me dio las referencias del Dr Arráez. No me puedo olvidar de Omar, Nefrólogo del Hospital Comarcal de Melilla, de Julio Bassets, Antonio Garcia Morillo, de Ana Mansilla y Dionisio Muñoz, amigos y compañeros que en todo momento me habéis guiado en momentos de confusión y que habéis estado pendientes en todo momento de mi padre. Mil gracias a Carlos Moya, compañero, amigo, Secretario General de Juventudes Socialistas de Andalucía y miembro de la Ejecutiva de JSE: mi familia te estamos eternamente agradecido por haber mediado entre la Junta de Andalucía y la Dirección del Hospital para agilizar el ingreso en Málaga. Mil gracias a Leli, miembro de la Asociación Española Contra el Cáncer en Melilla por habernos facilitado el piso de acogida en Málaga y por tus palabras diarias de ánimo y apoyo. Agradecimientos que quiero hacer extensibles a todos mis amigos y compañeros de Juventudes, del Partido y del Grupo Socialista, de CpM, del CJE y a varios miembros del Gobierno de la Ciudad que también nos habéis llamado para darrnos palabras de ánimo. Gracias también a las familias con las que hemos compartido piso durante todos estos días: habéis compartido nuestro sufrimiento y nuestra alegría por las mejoras. Sergio, Yuni y Brahim, gracias chicos por estar todos estos días cada vez que os he necesitado desde Málaga. Y cómo no, gracias también a los amigos César Luena y Sergio Gutiérrez y a todos los compañeros de la Ejecutiva Federal y de la sede de JSE por vuestras llamadas de ánimo. Mis padres y yo hemos sentido la cercanía de todos vosotros y como mínimo, sois merecedores de todo nuestro reconocimiento y eterno agradecimiento.
Nuestra familia se ha hecho más numerosa gracias a todos y cada uno de ellos.
La lucha no ha terminado. Ahora toca meses de revisiones y tratamiento para intentar acabar con la enfermedad.









